Dos sicarios contratados por el hijo mataron al matrimonio de Vistalba
22:04 |
Tanto los autores materiales como el ideólogo del asesinato de Antonio López (72) y Beatriz Ochoa
(74) -el hombre tenía 22 puñaladas y su esposa 15- se hallan detenidos y de esta manera el caso
quedó resuelto en menos de 12 horas por la Policía y la Fiscalía de Luis Correa Llano.
Antonio López (72) y Beatriz Ochoa (74), en una foto familiar
Dos sicarios contrataros por el hijo adoptivo fueron los autores del crimen del matrimonio de
Vistalba, según quedó establecido por la Justicia esta tarde en tiempo récord.
Los móviles que se barajan para el asesinato, que fue planeado desde hace dos meses -según la
investigación judicial-, estarían cimentados en dos hechos: que el padre ya habría cedido todos sus
bienes a favor del él, y porque hubo diferencias por la relación que su hijo tenía con una joven.
Tanto los autores materiales como el ideólogo del asesinato de Antonio López (72) y Beatriz
Ochoa (74) -el hombre tenía 22 puñaladas y su esposa 15- se hallan detenidos y de esta manera el
caso quedó resuelto en menos de 12 horas por la Policía y la Fiscalía de Luis Correa Llano.
El magistrado imputó a Javier López, de 38 años -hijo de la pareja- y a otras dos personas,
una de ellas menor de edad, de los delitos de homicidio premeditado agravado con participación de
dos o más personas por la promesa remunerativa y la participación de un menor. La pena es la de
prisión perpetua.
Según los investigadores del horrendo suceso que sacudió a toda la sociedad por el
ensañamiento utilizado, el hijo de la pareja había prometido dinero a los asesinos a cambio de
matarlos. Uno de ellos es de apellido Piñeyra y tiene 21 años mientras que el otro es un menor de
16.
Ambos fueron detenidos ayer al mediodía en Mayor Drummond mientras que el hijo de las
víctimas quedó arrestado la misma noche del crimen. Desde el primer momento fue el sospechoso
número uno.
El barrio del asesinato
El lugar de la escena del crimen fue en el callejón Antonio López a la altura de Almirante
Brown 3700. Lleva este nombre en homenaje al padre de la víctima, quien fue uno de los fundadores
del desarrollo habitacional en Vistalba. Las viviendas de clase media alta bordean el callejón, que
no tiene salida. Para acceder hay que contar con la llave del gran portón de rejas porque su
sistema de cierre es automático. La casa de la familia López está sobre el costado izquierdo.
El jueves a la noche el matrimonio estaba viendo en televisión un partido de fútbol. Fue así
como fueron sorprendidos por sus victimarios, que no dudaron un instante en apuñalar al hombre y a
la indefensa mujer. Se supone que ambos estaban en la cama. El habría alcanzado a reaccionar y su
cuerpo fue hallado en el suelo a los pies de la cama mientras ella quedó tirada a un costado.
Horror de los investigadores
La habitación era un mar de sangre, tal como describió un pesquisa a UNO la noche del crimen,
pero el arma utilizada para acuchillarlos no se halló en el lugar. Una vez superada la primera
impresión, tanto el ayudante fiscal Santiago Garay como los primeros policías que llegaron allí
comenzaron a sospechar del hijo. Nada de lo que decía cuadraba para enfocar el hecho en un asalto a
mano armada y todo, en cambio, le jugaba en contra. Su calma, sus imprecisiones y otras actitudes
que no lo dejaban en absoluto fuera del crimen. Por eso no lo dejaron moverse del lugar.
Con la llegada del fiscal Luis Correa Llano se impartieron muchas medidas teniendo en la mira
a López. Las sospechas no tardaron en ser confirmación. Manchas de sangre en el auto del hombre y
otras en sus zapatillas fueron cerrando el círculo para poder señalarlo como el principal
responsable del doble crimen. Finalmente terminó confesando la trama que había urdido contra
quienes lo cuidaron desde que tenía cinco años.
En definitiva los mataron por nada, porque si querían quedarse con el dinero de la venta de
la camioneta Toyota del padre concretada hace unos días por un valor de $50 mil, ya había sido
depositada en la concesionaria de automóviles Denver.
