En un pueblo italiano no existe el infarto
Se llama Limone sul Garda. Queda en el norte de Italia. Sus habitantes tienen una mutación genética
que los protege de las enfermedades cardiovasculares.
Video.
Limone sul Garda, un pueblo especial para conocer
Para los científicos, los pueblos aislados donde se ha perpetuado de generación a generación alguna
mutación genética son una mina. Es el caso de Limone sul Garda, en el norte de Italia. Sus
habitantes tienen una mutación genética que los protege de las enfermedades cardiovasculares.
Varios grupos investigan para sintetizar la molécula y aplicarla como medicamento.
¿Conocen algún pueblo que promocione como uno de sus encantos turísticos el que sus
habitantes tengan 'el gen de la larga vida'? Aparece como destacado en la web y los folletos de la
oficina de turismo de Limone sul Garda, un pequeño pueblo del norte de Italia con menos de 1.000
habitantes, flanqueado por montañas al borde de un lago. El patrimonio genético que con tanto
orgullo publicitan es un gen, el ApoA1. Algunos habitantes de Limone poseen una mutación única de
este gen, cuya función es codificar una proteína que les protege frente a una de las primeras
causas de muerte en el mundo, la aterosclerosis.
Esta proteína evita la acumulación de las placas de lípidos que en los casos de
ateroesclerosis se adhieren a las paredes de las arterias y acaban obstruyéndolas. La obstrucción
puede causar desde un infarto de miocardio a un ictus cerebral. No es extraño, pues, que los
habitantes de Limone sul Garda estén orgullosos de su dotación genética: si se logra sintetizar y
administrar dicha proteína al resto de la población, podrían contribuir a salvar muchas vidas.
Ésta es la razón por la que, con 63 hoteles y cientos de restaurantes, Limone no sólo atrae a
los turistas, sino también a los científicos, que han logrado desvelar el origen de su tesoro
genético. Aunque en los días de verano sus calles están abarrotadas, su población autóctona es
pequeña y permaneció aislada durante siglos. Hasta el año 1930 no se construyó la primera
carretera. Antes sólo se podía llegar por barca, cruzando el lago Garda, o a pie, tras una larga y
pesada travesía por las montañas. Según los investigadores, que han logrado reconstruir el árbol
genealógico de los habitantes que poseen esta mutación, su origen se remonta allá por el año 1780.
En Limone vivían por esas fechas dos campesinos, Cristoforo Pomaroli y Rosa Giovanelli, cuyo bebé
fue el primero con esta mutación.
Patrimonio genético
Los pueblos aislados despiertan pasiones entre los científicos. Son auténticas joyas,
laboratorios de dimensiones reales. ¿Por qué? Llegan pocos forasteros, lo que hace que las familias
vayan emparentándose entre ellas durante siglos. Ahí se encuentra la explicación del origen y la
conservación de un patrimonio genético que permite estudiar la heredabilidad de algún gen sin
interferencias. Además, las variables ambientales son homogéneas, como ocurriría en un ensayo de
laboratorio, por lo que les resulta fácil evaluar de qué forma las condiciones del entorno o los
hábitos de vida pueden condicionar la expresión genética. El bebé de Cristoforo y Rosa dejó en
herencia su semilla, perpetuándose con matrimonios entre primos más o menos lejanos. En cuanto a
las variables ambientales, dicen que los limoneses comen y fuman sin medida, y aun así son longevos
y sufren pocas enfermedades cardiovasculares.
El descubrimiento de su peculiaridad genética fue accidental. En 1979, un habitante del
pueblo que había emigrado a Milán acudió al hospital para un chequeo periódico. Los médicos
observaron que pese a tener niveles extraordinariamente altos de colesterol y triglicéridos, su
corazón y sus arterias estaban completamente sanos. Ante la sorpresa, un equipo de investigadores
de la Universidad de Milán dirigido por Cesare Sirtori, decidieron realizar pruebas genéticas, no
sólo del hombre sino también de su padre y su hija, con lo que descubrieron que tenían en común una
mutación genética que bautizaron como ApoA1-Milano. A partir de ahí, decidieron recoger muestras de
sangre de toda la población. Los análisis desvelaron que más de 4 de cada 100 limoneses poseían la
mutación.
Aislar la proteína ApoA1-Milano, producirla sintéticamente y administrarla de forma segura a
los enfermos cardiovasculares es ahora el objetivo de investigadores de todo el mundo. Entre ellos,
Lina Badimon, directora del Instituto Catalán de Ciencias Cardiovasculares del CSIC en Barcelona.
Recientemente, su equipo ha logrado demostrar su potencialidad tras inyectarla en conejos enfermos
con aterosclerosis. Los resultados han sido buenos: con dos inyecciones han logrado reducir el
grosor de la placa dañina que recubría las arterias en un 5%, lo que demuestra, afirma la
investigadora, que la aterosclerosis 'no es un proceso irreversible, sino que su progresión se
puede parar, revertir y estabilizar'. Es algo realmente revolucionario, ya que los tratamientos que
actualmente se utilizan, las estatinas y los antihipertensivos, mayoritariamente controlan las
variables que pueden empeorar la placa y la inflamación de las arterias, como la diabetes, el
colesterol y la hipertensión, pero son necesarios tratamientos de larga duración para reducirla.
Como el colesterol bueno
La eficacia de ApoA1-Milano está probada, pero hay que ver si funciona con humanos y en qué
dosis. Pero ¿cómo actúa? La causa principal de la formación de la placa aterosclerótica es el
colesterol malo, el LDL, que se acumula en la pared de las arterias obstruyéndolas y alterando su
correcto funcionamiento. 'La ApoA1-Milano actúa como el colesterol bueno, el HDL: alcanza la placa
y elimina la grasa acumulada, favoreciendo que la pared se adelgace y disminuya su inflamación'.
Además de retirar la placa de las paredes de la arteria, la acción de esta proteína
contribuye, según la investigadora, a que las células endoteliales de los vasos se recuperen,
promoviendo la regeneración celular de la zona y evitando así el riesgo de que se rompa y origine
un infarto. Ahora que los investigadores ya han demostrado la seguridad del medicamento y que
funciona, el siguiente paso será iniciar los ensayos con humanos. Los resultados todavía tardarán
en llegar, pero el día que se logre, las autoridades de Limone sul Garda posiblemente levantarán un
monumento en homenaje a Cristoforo y Rosa, y quizá también a los científicos que han seguido su
pista.
